
Domingo y la radio prendida en la cocina,sonaba un bolero mientras hervía la olla.Tus manos revolviendo el guiso, abuela,despacio, como quien no tiene prisa.MUSAI Song hace una canción nueva para tu ofrenda de Día de Muertos con la historia de tu abuelo, tu abuela, tu papá o tu mamá: cuentas quién era, eliges bolero, son jarocho, ranchera u otro de 564 estilos, editas la letra palabra por palabra y recibes la canción cantada con su lámina. $5.

Domingo y la radio prendida en la cocina,sonaba un bolero mientras hervía la olla.Tus manos revolviendo el guiso, abuela,despacio, como quien no tiene prisa.El 1 y el 2 de noviembre se pone en la mesa lo que le gustaba: su pan, su fruta, su cigarro, su foto. La música casi siempre es la de siempre, sacada de una lista. Esta vez puede sonar una canción que hable de esa persona con su nombre.
MUSAI Song escribe y canta una canción nueva con lo que tú cuentas de ella: cómo hablaba, qué cocinaba, a qué olía su casa, la frase que repetía. No es una plantilla con el nombre pegado: la letra se arma con esos detalles.
Puedes hacerla tú solo o juntar a la familia para que cada quien aporte un recuerdo. Antes de que se cante, lees la letra y cambias cualquier palabra que no suene a esa persona.
Las que esa persona cantaba o las que la familia asocia con ella: un bolero de trío, un son jarocho de fandango, una ranchera de las de sobremesa. En muchas casas también suenan canciones tradicionales como «La Llorona».
Una canción nueva no sustituye a esas: se suma. La diferencia es que habla de alguien en particular, con su nombre, sus costumbres y lo que dejó en cada quien.
Cuenta el oficio que tenía, el lugar donde se sentaba, lo que decía cuando llegabas. Un bolero o una ranchera le quedan a la mayoría de los abuelos.
Si tenía una canción favorita, dilo en la historia: el estilo puede ir por ahí aunque la letra sea nueva. Los nietos que casi no lo conocieron se quedan con una imagen de él que no cabía en la foto.
Su cocina, sus remedios, la forma en que te llamaba. Esos detalles son los que hacen que la familia reconozca la canción desde el primer verso.
Si cada tía recuerda algo distinto, junta todo en la historia: la letra puede tener un verso para cada recuerdo y un coro que los reúna.
Lo que te enseñó sin decirlo, la música del coche, el chiste de siempre. Puede sonar alegre: no todas las canciones de la ofrenda de Día de Muertos tienen que ser tristes.
Cómo contestaba el teléfono, lo que te guardaba en el plato, la palabra que usaba para regañarte. Con eso basta para empezar.
No hace falta escribir bonito ni en orden. Lo que la canción necesita son cosas concretas; las palabras las ordena la letra, y tú decides cuáles se quedan.
Como te salga: no tiene que rimar. Una escena, un gesto, una frase suya.
Preguntas cortas que ayudan a encontrar el detalle que hace falta: un apodo, un lugar, una costumbre.
Bolero, son jarocho, ranchera u otro de 564 estilos. Puede ser la música que le gustaba.
Cambias lo que no suene a esa persona antes de que se cante.
De tu historia a la canción cantada, en unos 7 minutos; el audio en sí tarda como un minuto.
Trío, requinto y voz cercana: el más pedido para los abuelos.
Ver la ficha de Bolero Clásico →Jarana y zapateado: para quien era de fiesta y fandango.
Ver la ficha de Son Jarocho →Mariachi y voz grande, para despedirse cantando fuerte.
Ver la ficha de Ranchera Épica →Recibes la canción cantada, lista para escuchar y descargar, con su letra, una lámina ilustrada y un certificado numerado.
Una sugerencia: imprime la lámina y ponla junto a su foto en el altar, y deja sonar la canción mientras la familia llega. Cada casa lo hace a su manera.
También puedes compartirla con quienes no llegan a la casa ese día: la canción tiene su acta pública con enlace propio, y ahí se escucha desde el teléfono.
$5 USD por canción, pago único. Si quieres hacer una para cada persona de la ofrenda de Día de Muertos, hay paquetes en la página de planes.